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Reloj de agua o clepsidra, una invención egipcia

reloj de agua

El reloj de agua

El reloj de agua vino a suplir las limitaciones que tenía el reloj de sol en los días nublados. El reloj de sol no podía medir el tiempo en los días nublados ni por la noche, por lo que este sistema no podía satisfacer al hombre, quien buscó la solución por otros caminos.

Y apareció el reloj de agua o clepsidra, cuya invención se atribuye a los egipcios, que lo utilizaban ya 1500 años antes de Jesucristo. Platón introdujo este sistema de medición en Grecia; el año 157 antes de Jesús, Escipión Nasica llevó la novedad a Roma

Un tipo de reloj de agua consistía en dos recipientes, uno superior y otro inferior, de los cuales el primero tenía una abertura en el fondo por la cual pasaba el agua al segundo. Este estaba provisto de un índice sostenido por un flotador, el cual marcaba sobre una escala graduada donde estaban señaladas las divisiones del tiempo.

A los relojes que funcionaban con agua, siguieron los que lo hacían  con aceite. Estaban constituidos por un recipiente cilíndrico de cristal o porcelana transparente, que tenía en la parte inferior una lamparita de aceite sin mecha con tubito de aspiración, alimentada por el aceite que llenaba el recipiente, y cuya altura descendía al arder la lamparita, marcando en cada altura la hora correspondiente.

En el siglo X, alguien, cuyo nombre se ignora, reemplazó el líquido de la clepsidra por pesas; igual que antes, la gravedad pasó a ser el elemento motor del reloj.

El reloj de arena

 

El reloj de arena es antiquísimo, no tanto, empero, según algunos historiadores, como el reloj de sol y el reloj de agua o clepsidra.

Ha sufrido con el tiempo diversas modificaciones, y aún hoy día, a pesar de que no es muy propio de nuestro siglo. Lo construyen algunos de los talleres familiares de la selva negra, en Alemania, corazón  de una industria patriarcal y centenaria.

El reloj de arena consta de dos recipientes de vidrio que se comunican entre si a través de una estrangulación o paso muy estrecho. Colocado el conjunto en un soporte vertical, la arena fina que llena parcialmente uno de los recipientes pasa por la acción de la gravedad al otro.

El intervalo transcurrido en el paso de los granos de arena del recipiente superior al inferior,  sirve para la medición del tiempo

El procedimiento en sí es muy simple, ya que toda la dificultad técnica radica en la perfecta graduación del descenso de la arena; ésta es de granulado y finura uniformes y perfectamente seca.

Estos relojes tienen actualmente  solo interés histórico, si bien se emplean aún en algunos casos y para determinados fines.

Seguro que te resulta interesante conocer la historia del reloj de Sol

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